En uno de sus extremos se sitúa el acceso principal y en el opuesto las piscinas, integradas en un entorno igualmente cuidado. El conjunto se completa con zonas deportivas, como pistas de pádel.
Su arquitectura es muy funcional y fácilmente reconocible por los volúmenes escalonados y una composición repetitiva que refuerza la sensación de conjunto. Las fachadas, en tonos ocre, característicos de la época, aportan calidez al conjunto.
El rasgo más distintivo es la presencia de amplias terrazas curvas, dispuestas de forma continua a lo largo de las plantas. Estas líneas redondeadas aportan dinamismo a la imagen de los edificios. Las cubiertas inclinadas de teja y las pérgolas completan el estilo, mezclando elementos modernos con guiños a la arquitectura tradicional.






