Proyecto de reforma interior y exterior de un edificio de viviendas inacabado, con el objetivo de actualizarlo y adecuarlo a las necesidades actuales.
En cuanto al exterior, el estado original, caracterizado por una volumetría escalonada y una paleta cromática en tonos rojizos, presentaba una imagen pesada y fragmentada. La intervención reinterpreta el conjunto desde un lenguaje arquitectónico contemporáneo, apostando por la unificación cromática en blanco, que aporta mayor luminosidad y ligereza, además de favorecer una mejor integración con el entorno. Los balcones y terrazas se han renovado mediante soluciones más ligeras y acristaladas, mejorando la transparencia, las vistas y la entrada de luz natural en las viviendas.
En el interior, la actuación abarca tanto las zonas comunes como las viviendas, renovando acabados y carpinterías, así como actualizando las distintas instalaciones. En algunas viviendas se han modificado incluso las distribuciones interiores, con el fin de dotarlas de una organización espacial más actual, funcional y acorde con los estándares contemporáneos.



